La boda de Daniel y Emily: la magia de un gran amor

La boda de Daniel y Emily: la magia de un gran amor

Alba Moreno

Por Alba Moreno, el 06/07/17

Crónicas de boda

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Daniel y Emily saben que el amor a primera vista existe. En febrero de 2012, coincidieron en una cafetería en Sevilla, ¡para no separarse nunca más! Después de tres años viviendo una bonita historia de amor, ambos daban el gran paso: ¡casarse!

¡Románticas coincidencias!

En febrero de 2012, Daniel y Emily coincidían por primera vez en una cafetería de Sevilla. No obstante, y aunque sintieron ese cosquilleo especial, su historia no iría a más... ¿O quizá sí? En junio de ese mismo año, los jóvenes volvían a coincidir... ¡pero esta vez no dejarían escapar la oportunidad de conocerse!

El inicio de su historia se resume en un sinfín de bonitas casualidades y una divertida anécdota; en su segundo encuentro, Daniel quiso invitar a Emily y pagar su refresco. No obstante, el joven no contaba con un pequeño detalle: ¡no llevaba dinero encima! Desde este momento –tan divertido como inolvidable– se avecinaba el nacimiento de un amor lleno de magia.

Daniel y Emily se enamoraron profundamente, eso es evidente. Tan solo tres meses después de conocerse, Daniel le pidió matrimonio en un acto de amor y locura... Pero todavía era demasiado pronto. Pasados 6 meses de noviazgo, ambos decidían formalizar un poco más su relación yéndose a vivir juntos. No obstante, no sería hasta 2014 cuando se unirían todos los lazos; durante ese año nació su primer hijo y, ¡por fin!, Daniel y Emily oficializaban su matrimonio. Esta vez, la joven no pudo resistirse a la pedida de su chico, que sucedió durante una noche a pie de playa. ¡Pura magia!

Una boda íntima y natural

En pleno corazón de la histórica comarca andaluza del Aljarafe (Sevilla), Daniel y Emily encontraron el Salón Benalúcar; un lugar cálido y en plena naturaleza, que les permitió celebrar la boda de sus sueños. En cuanto a la decoración, la pareja apostó por vestir su romántico escenario con dos estilos: el vintage y el ibicenco. ¿El resultado? La mezcla de una esencia chic con otra más íntima y natural.

Destacaron el sinfín de colores vibrantes que cubrieron el escenario –rojos, blancos, verdes y azules, en su mayoría–, y otros detalles –como las letras XXL con las iniciales de los nombres de ambos novios, las cortinas de seda que cubrían parte del altar y el toque de magia que aportó el rito de la arena–.

Los novios brillaron con luz propia

La novia lució un precioso vestido de escote corazón y corte sirena, con acabados de tul y apliques brillantes. Como calzado, Emily apostó por unas cómodas sandalias de medio tacón en color plata. Para su peinado, la joven quiso algo muy sencillo; pelo suelto y ondulado, que complementó con un precioso velo pirata en tul plumeti. Un ramo de rosas rojas con el tallo largo puso el broche de oro a su look nupcial.

Por su parte, el novio escogió un esmoquin de Álvaro Moreno en tonos azul y negro, chaleco granate y zapatos negros.

El equipo fotográfico de Antonio Boalis se encargó de capturar cada instante vivido en el "sí, quiero" de Daniel y Emily; una historia fantástica reflejada en un sinfín de imágenes llenas de magia... 

Conoced el que fue el día más especial para esta pareja de enamorados.

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